07 noviembre 2008

El teletransporte y su ética científica


Cualquier mención a la palabra teletransporte nos trae al recuerdo la película Star Trek y aquella cabina con la que el capitán Kirk y sus compañeros se trasladaban de un sitio a otro instantáneamente con sólo apretar un botón. Fue en 1931 cuando por primera vez alguien mencionó la palabra. Fue Charles Fort en uno de sus libros quien la utilizó. Y desde entonces, son muchos los científicos que viven obsesionados con conseguir transportar objetos de un lado a otro en el mismo instante. Ésto es, hacer desaparecer de un sitio ese objeto, para volverlo a aparecer al momento en otro lado.

¿Es ésto posible? ¿se puede descomponer algo y recomponerlo perfectamente en otro lado? ¿y en el caso de los humanos, no estamos ante un problema más complejo? la vida es algo más que materia y a fin de cuentas en algo sí coinciden esos mismos científicos, y es que para llevar a cabo el teletransporte necesariamente primero hay que destruir al objeto o persona en cuestión, y que lo que se recompone después es una copia del original.

Si ésto es así, ¿se puede asegurar que lo que se recomponga después es igual en todos los aspectos? ¿que pensará y sentirá igual? ¿que vivirá igual?…

Son muchas las preguntas que surgen de esta compleja operación, pero a fin de cuentas, el avance de la ciencia siempre se ha movido, en muchos casos, por la delgada línea de la validez de la ética moral.

Cuando hablamos de teletransporte, hablamos básicamente de teletransporte cuántico; es decir, de transporte de información de propiedades físicas como la energía, el movimiento o el campo magnético de los átomos. Entramos de este modo en el campo de la mecánica cuántica.

No dudamos de que secretamente ya se habrán hecho experimentos de todo tipo, pero hasta ahora, el único que ha salido a la luz que fue un éxito es el que se realizó en el año 2006, cuando científicos daneses del National Research Foundation Center for Quantum Optics tomaron una diminuta esfera, la descompusieron y la volvieron a recomponer medio metro más allá. El científico encargado del proyecto, Eugene Polzik, llegó a explicar que el proceso conllevaba una doble vertiente: el de la portación de la luz y el de la materia; en un caso transporta la información, y en el otro, es quien la contiene. Pero claro está, para eso se necesitan computadoras de altísima velocidad, capaces de mover toda esa información a la velocidad de la luz.

Es un pequeño paso, desde luego, pero como ocurre en tantos otros proyectos científicos, como pueda ser la clonación, por ejemplo, no sólo habremos de esperar a que el experimento se pueda llevar con humanos, sino también a la moralidad de conseguir tal efecto. Sólo el tiempo nos podrá decir si finalmente, aquella realidad cinéfila de Star Trek, la teletransportación, es viable o no.


(Artículo extraído de Sobre Curiosidades)

Ditulis Oleh : Kassiopea. // viernes, noviembre 07, 2008
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2 Comentarios:

  1. muy buen post amiga. Ya no se que pensar en este mundo si los cientificos pueden crear vida por que no pensar en la tele trasportacion. espero que todo esto sea para bien

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  2. Anónimo7:50 a. m.

    Seguramente el primer caso para lograrlo sera, descartar la logica!!!

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